ETICA
Lo que aprendí de mi padre.
Mi
experiencia en el área del reclutamiento y selección
de ejecutivos ha sido el producto de un largo proceso de aprendizaje,
de adquisición de conocimientos, de observación
y análisis de los fenómenos económicos
y sociales, de los sucesivos cambios que ha ido registrando
la economía mundial, pero, sobre todo, de largos años
de práctica en esta profesión.
La
vocación, según el origen etimológico de
la palabra, es un llamado a ejercer una actividad determinada.
Hay una química mental de por medio, necesaria para desarrollar
plenamente una vocación de servicio. Sólo se requiere
alimentar adecuadamente esa química, para hacerla crecer.
En
mi caso, crecí y me desarrollé profesionalmente
en el ambiente del reclutamiento y selección de ejecutivos.
Y a mi padre, John E. Smith, Jr. uno de los más prestigiados
head hunters de México y del mundo, le debo mucho de
lo que ahora soy. ¿Qué aprendí de mi padre?
Antes que nada, que nuestra labor tiene que ver con una de los
activos más nobles de la actividad industrial: el talento
humano; que el manejo de tal atributo requiere de los más
elevados principios éticos, y que el éxito se
fundamenta en la confianza, y en reglas claras, en la relación
cliente/reclutador.
He aquí algunos puntos que deben ser destacados en esta
relación:
Una
búsqueda es una actividad altamente personalizada. La
lealtad del cliente está más enfocada al reclutador
que a la organización en sí.
Debe haber un apego total a los estándares éticos
aceptados, tales como:
No
competimos contra nuestros clientes.
En
esta actividad no se trata de quien pueda encontrar al mejor
candidato más rápidamente. No actuamos como vendedores
hacia nuestros clientes, sino como una extensión de los
mismos. Por lo tanto es indispensable y vital que trabajemos
unidos como un equipo.
Acogemos
con gusto la recomendación del cliente acerca de un candidato.
Puede
suceder que a veces evaluemos y recomendemos a un candidato
que nuestro cliente nos ha presentado. Puede suceder que esta
circunstancia lleve al cliente a cuestionar nuestra iguala y
a pedir descuento. Esto, simplemente, es inaceptable.
La
colocación de candidatos adicionales genera pago de igualas
adicionales.
En
algunas ocasiones el cliente decide que puede emplear a dos
o más de los candidatos presentados, uno de ellos quizás
para un puesto que en un principio no había considerado.
También cobramos por esa segunda colocación. No
proporcionamos dos candidatos por el precio de uno.
El
conocimiento de los mismos candidatos, en ambas partes, no debe
ser causa de conflicto.
El
mundo ejecutivo en México es pequeño. Es por eso
que puede suceder que conozcamos a la misma gente, del momento
presente o del pasado. Por esta razón, en ALSmith
y Asociados, siempre tratamos de saber, al iniciarse la
búsqueda, si hay alguien que el cliente quisiera recomendarnos
o que excluyamos de la fase de investigación y reclutamiento.
Creemos que aunque el cliente pudiera haber conocido a un candidato
en el pasado o haya tenido contacto con él, esta no es
razón para cuestionar su candidatura como un ejecutivo
potencial presentado por nuestra empresa. Suele ocurrir que
nuestro cliente ha conocido, en el pasado, o ha oído
de algunos de los candidatos que nuestra empresa le está
recomendando. Si tuviéramos que excluir de consideración
a todos éstos por temor de no poder cobrar nuestra iguala,
quizá estaríamos fuera del mercado.
La
naturaleza de nuestro negocio.
Lo
que nosotros ofrecemos es asesoría en el reclutamiento
y selección de ejecutivos. El cliente nos paga por nuestro
tiempo y talento, por trabajar, no necesariamente por colocar.
Por su propia naturaleza nuestra actividad es siempre de mucho
esfuerzo, y la mejor motivación que podemos tener es
la confianza del cliente, nunca la amenaza de su desconfianza.